Cuando la tarde cae, el silencio se acrecenta y la soledad no se inmuta, aunque tú sombra se dibuja entre la multitud, un rostro se multiplica en los ventanales y parece que el eco de una vez tu risa hace estragos en los vacíos de mi pecho. Me rio sola y me sorprende el recuerdo de hace ya 38 lunas sin ti.
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